En su finca, Jovita cuenta con todas las condiciones ideales para producir cafés de altísima calidad: la altura adecuada, un microclima perfecto y la abundancia de árboles de sombra y otras especies nativas. Junto a su esposo e hija, Jovita se dedica a la producción de microlotes de distintos tipos de café de especialidad. El lema familiar es: ¡Con Fe y Café!
A su hija le fascina aprender sobre las nuevas tendencias en la producción y fermentación del café, aplicando ese conocimiento en la finca. Jovita y su familia están siempre experimentando, lo que les permite sorprendernos con pequeños lotes de cafés excepcionales y perfiles de sabor verdaderamente únicos.
La aventura de Jovita con el café comenzó años atrás, en el corazón del Bosque de Protección Alto Mayo. En aquel entonces, los caficultores de la zona recibían pagos muy bajos por su café, lo que llevó a muchos a expandir sus fincas dentro del bosque, e incluso a talar árboles para vender la madera como una fuente adicional de ingresos.
Para revertir estas prácticas destructivas, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas capacitó a los caficultores locales e incentivó la creación de una asociación dedicada al cultivo de café orgánico y ecoamigable. Jovita y su esposo adoptaron estas enseñanzas, intentando también motivar a sus vecinos a hacer lo mismo. Sin embargo, muchos caficultores se resistieron al cambio, y por la seguridad de su familia, Jovita decidió trasladar su finca a la zona de amortiguamiento del Alto Mayo.
Desde allí, Jovita ha continuado su labor de conservación, asesorando a sus vecinos en la construcción de cafetales ecológicos y en la restauración de la biodiversidad en la región.

Finca de Jovita







